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[2013] Discurso del Alcalde

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  • SEÚL, CIUDAD FELIZ DONDE LAS PERSONAS SE CUIDAN LAS UNAS DE LAS OTRAS

  • SMG 426

    Discurso de felicitación por la publicación de colección de casos exitosos aldeas comunitarias

    Fecha: 21 de febrero de 2013

    Hola, queridos ciudadanos de Seúl. Soy Park Won Soon, alcalde de Seúl. Lamento que no puedo saludarles en persona mirándolos a los ojos a cada uno de ustedes pero somos vecinos viviendo en una misma comunidad que es Seúl, así que me alegra poder enviarles mi más cariñoso y cordial saludo.

    Ustedes, ¿cuándo se sienten más felices? Supongo que cada momento que compartan con sus seres queridos. Porque a menudo, encontramos el significado tan importante de la vida en nuestras relaciones con la gente.

    El municipio de Seúl ha iniciado el proyecto de aldeas comunitarias a partir de ese punto. Las personas con quienes nos topamos a menudo en nuestra propia zona de residencia, en nuestro vecindario… Ellos son nuestros vecinos. Si mejoramos nuestra relación con los vecinos, podemos empezar a compartir asuntos de interés común, o concienciarnos sobre los problemas que sufrimos en común. Una aldea así, donde la gente aúna sus sabidurías para resolver problemas y cultivar diversos intereses comunes… La vida en tal aldea será realmente satisfactoria y estable.

    Una aldea es un pequeño universo lleno de relaciones. Por lo tanto, el proyecto municipal de aldeas comunitarias consiste mayoritariamente en brindar espacio a los vecinos de una aldea para fomentar la relación entre ellos. Al tiempo de crear una especie de centro comunitario donde los vecinos pueden reunirse e implicarse en actividades comunitarias, les ayudaremos a que tales actividades suyas den frutos concretos. Conseguir alimentos sanos, criar a los niños en conjunto, publicar revistas, diarios u otros medios de comunicación llenos de noticias sobre la comunidad, crear festivales comunitarios para que jóvenes, niños y ancianos puedan divertirse y disfrutar juntos… Nos referimos a tale actividades comunitarias. Si cada integrante de una comunidad se implica activamente en ellas, el cuidado y la protección de seguridad de la aldea se logra automáticamente.

    Hace un poco más de un año desde la puesta en marcha del proyecto de aldeas comunitarias de Seúl. Pero una comunidad no se forma ‘de un día a otro’, sino ‘requiere tiempo’; no puede crearla una sola persona, sino todos ‘juntos’; sus integrantes no procuran ‘competir’ sino ‘convivir’. No se trata de un ‘proyecto’ sino de nuestras propias ‘vidas’. Es por eso que decimos desde el Ayuntamiento que no hemos logrado mucho durante el último año. No lo hemos hecho, ni intentamos a hacerlo de aquí en adelante.

    Pero quiero decirles sin falta que las semillas que hemos sembrado en los últimos 12 meses están mostrando sus pequeños brotes verdes a través de los pavimentos de asfalto y paredes de cemento. Esta colección de casos de éxito contiene tales brotes verdes tan esperanzadores.

    Cada uno de los casos que componen este libro plasman los periplos que han hecho los ciudadanos de Seúl para restaurar sus relaciones con los vecinos, saludarles mirándoles a los ojos, tenderles una mano de ayuda cuando la necesiten, tener pequeñas charlas con ellos y discutir sobre un mejor futuro. El libro habla sobre tales brotes de esperanza, pero también sobre las semillas que lamentablemente perecieron sin brotar.

    Asimismo, habla sobre los residentes de un complejo de pisos que, de manera espontánea, han creado un festival comunitario y un mercado de pulgas; preparan y comparten comidas en los días de las canículas o tras preparar el kimchi para consumir durante el invierno; e incluso han creado y participan en un coro comunitario. Hay también vecinos que han creado por sí mismos una ‘biblioteca y escuela comunitarias’. Hay casos de vecinos que han empezado desde el cuidado infantil conjunto, y más tarde crearon una cafetería comunitaria. Allí algunos comunitarios comenzaron a donar y compartir sus talentos, y hoy día trabajan como todo un artesano profesional. También incluye el caso de personas que han labrado juntos un parche de tierra yerma en desuso, y a través de ese proceso, se han percatado por sí mismos de la importancia de la comunidad. Los jóvenes también se han implicado muy activamente con sus ideas originales. Al ser jefes de hogares unipersonales, encuentran el cariño y la necesidad de familia en su propia comunidad. Realmente me da pena no poder presentarles cada uno de los más de 40 casos contenidos en esta colección.

    Algunos aún dicen que es difícil crear una ciudad comunitaria. Otros se han mostrado escépticos desde el comienzo. Pero las comunidades han empezado a crearse por voluntad propia de los ciudadanos mismos. Lo que hace el proyecto de aldeas comunitarias de Seúl es brindarles simples apoyos para que las comunidades que recién estén empezando a brotar, crezcan y formen un bosque frondoso comunitario. Nosotros proveeremos la tierra, el sol y el fertilizante.

    Por último, quisiera extender mi agradecimiento y saludo cordial a todos los integrantes de las comunidades cuyos casos han sido presentados a través de esta publicación. Gracias por dar ese difícil primer paso. Cuenten con nuestro apoyo para seguir adelante juntos. El Municipio se esforzará aún más. Asimismo, mi respeto y agradecimiento hacia aquellos ciudadanos que se han empeñado en restaurar comunidades y sus relaciones con los vecinos. Lo que hemos logrado hasta ahora, ha sido posible todo gracias a ustedes.

    ¡Queridos ciudadanos de Seúl! Me alegra poder hablar con ustedes sobre las comunidades. Juntos, estamos creando una ciudad feliz, donde las personas se cuidan las unas de las otras. Gracias.